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El pueblo gitano ha tenido siempre protagonismo en lo que respecta a lo predicción   y a la adivinación, sea por medio del Tarot, la quiromancia, la interpretación de sueños, etc. La historia cuenta que este pueblo aparece en Europa por vez primera en el siglo XV. Poco tiempo después  ya se hablaba  de su talento en las artes esotéricas. Se cree que el origen de la baraja correspondiente a El Tarot gitano es un producto de la mezcla de su cultura con el pueblo occidental, inspirándose en el tarot de Marsella pero adaptando las figuras a su idiosincrasia.
Las cartas del Tarot gitano se componen de 78 figuras  que se dividen en 22  arcanos mayores y 56  arcanos menores. Estos últimos se subdividen en 4 palos de catorce naipes que son las copas, espadas, bastos y oros y que son los que representan el plano interior y el plano material. Los arcanos mayores  se encuentran numerados del 1 al 21, menos la carta correspondiente a “El loco”, cosa común en muchos tipos de Tarot. En las cartas del Tarot gitano, los primeros siete arcanos se vinculan a  lo intelectual y espiritual, los siete siguientes  a las tradiciones y a la moralidad. Mientras que los siete últimos a los logros en el plano físico o material.

Como ya sabemos,  los gitanos fueron uno de los pueblos mas perseguidos durante la Inquisición, pese a esto conservaron siempre sus costumbres cartománticas y quirománticas hasta hoy en día. Cuando la inquisición finalizó, revivió entonces el  hábito de la lectura de cartas del tarot gitano, desarrollándose entonces la búsqueda de una nueva imagen de los naipes.

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